Su riesgosa actuación, que fue transmitida por Youtube, se cubrió la cabeza con una bolsa y respiró por un tubo de plástico. Sin embargo, cuando la broma terminó, la desesperación de sus amigos se hizo notar al no poder ayudarlo.

Con el correr de los minutos, desistieron y debieron llamar a los servicios de emergencias, que tuvieron que trabajar una hora para desmontar el microondas y luego romper el cemento con un cincel.

“Por muy gracioso que parezca, este joven podría haberse asfixiado fácilmente o haber resultado gravemente herido”, aseguró el oficial a cargo de la brigada del Servicio de Bomberos del condado West Midlands, Shaun Dakin.