Los colores y el amor por un club de fútbol son algo que acompañan a una persona de por vida. Sino pregúntenle a Herminia, una fanática de Unión que no lo aparta de su vida a pesar de la distancia.

Herminia tiene 81 años, pero eso no es todo. Vive en San Nicolás, Provincia de Buenos Aires, y cada vez que el Tatengue juega de local se recorre cerca de 240 kilómetros para alentar a su equipo. Ocupa su lugar de costumbre en la platea y baila al compás de los bombos de La Bomba.
Unión tiene una racha increíble en su estadio, hace 17 partidos que no pierde y Madelón apunta a mirar la zona alta en la tabla. Para “ayudar” en los resultados positivos del Tate, Herminia tiene métodos infalibles. Cada vez que el Rojiblanco ataca, la abuela cruza los dedos y cuando el rival tiene la pelota hace “cuernitos”.
La historia de esta hincha de Unión que vive en San Nicolás ya no pasará desapercibida en el 15 de Abril.





















