Ariel Garcé tuvo un paso más que fructífero en Colón pero su salida fue, al menos, polémica. el destino hizo que juegue el desempate que terminó con Colón en el descenso, mirá lo que dijo sobre eso.
También te tocó enfrentar a River en el Monumental en 2011, cuando se jugaba todo por no descender (1-1).
-Otra muy difícil, se notaba la tensión. Esa noche me peleé en pleno partido con Pavone, que me pedía que fuéramos para atrás. Yo lo saqué cagando. Pavone no podía pasar ni a un cono. “Por culpa de ustedes River está así, vos viniste hace dos meses, yo estuve diez años”, le contesté. Todo bien con Pavone, pero nos puteamos por eso.
¿Qué sentiste que en tu último partido como futbolista, con Atlético Rafaela, le ganaran el desempate por el descenso a Colón?
-Fue horrible, durísimo, porque es un club al que le di un montón durante cinco años y además tengo amigos fanas de Colón. Encima mis compañeros me levantaron en andas, era mi último partido, parecía demasiado.
Definí a Colón y a Central.
-Son dos muy grandes del interior que conviven con su rival en la misma ciudad y tienen más de la mitad de los hinchas allí. Son clubes bastante sufridos los dos: Colón nunca ganó nada, y la gente no se quiere morir sin verlo ganar, el mejor ejemplo fue la final de la Sudamericana. Y Central va para 35 años sin ganar el campeonato. No sé si hay un hincha tan fanático como el de Central, está todo el día pintando la calle, va con la camiseta puesta a todos lados, con la toalla, en cualquier lugar del mundo te cruzás con un hincha de Central.
La murra más fuerte que diste.
-Una a Colazo. Tiene una linda historia detrás. Con Riquelme nunca me llevé bien, no me agradaban sus formas, y nos hemos puteado en la cancha. Hace no mucho nos cruzamos en Mar del Plata, yo iba con Placente, que es amigo de ambos, él se paró a saludarlo y yo seguí de largo, se ve que es algo mutuo (risas). Bueno, en un partido en cancha de Colón, nos metió un tiro libre al ángulo, perdíamos 1-0, yo estaba medio enloquecido y le dije a (árbitro) Loustau, que era nuevito: “Dame una para Riquelme, una sola, dame una”. Lo volví tan loco, que cuando faltaban cinco minutos me hizo como un gesto de aprobación. O eso me pareció a mí. Lo salí a buscar, pero Riquelme tocó de primera, yo venía con el envión, no me pude frenar y lo levanté por el aire a Colazo. Loustau me expulsó.
El mejor DT que tuviste
-Mohamed y Martino. Al Tata lo tuve poco en Colón, pero me pareció muy bueno. Y el Turco es el que más sabe y me encanta la persona. Cuando llegó, estábamos peleando por no descender y los primeros días nos puso a hacer jueguitos de cabeza, nos matábamos de risa. “Nos llegan a ver así los hinchas y nos matan”, pensaba, pero le ganamos 2-0 a Independiente, remontamos y zafamos. Y siempre con esa alegría.






















