
“Siento que jugamos el Mundial y hemos llegado a las finales”, así lo expresa Francisco Garrido, uno de los arquitectos santafesinos que consiguieron ganar el concurso de Cancillería y ahora representan al país en la Bienal de Venecia (la más importante del mundo en arquitectura) con un proyecto que llama la atención de todos.
Instalaron una caja de 21 metros de largo y 2 de ancho realizada con vidrios transparentes afuera y reflectantes desde adentro, que ocupa casi todo el pabellón argentino. La llamaron “Vértigo Horizontal” y crearon una ilusión óptica que transporta a los curiosos que se meten en la caja a un típico paisaje argentino.
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“Ha sido una experiencia hermosa. Extraoridnaria. Todo el proceso”, dijo Garrido, el joven arquitecto de 34 años. Y agregó: “Estamos terminando el viaje. Empezamos en septiembre con el concurso, pasando dos etapas de selección. En diciembre ganamos la representación del pabellón y desde entonces hemos trabajado mucho para que esto funcione, para pasar requisitos técnicos y desarrollar el proyecto”.
Sobre las sensaciones de verlo en el Pabellón Argentino, indicó: ¨Al momento de verlo funcionando y al ver la recepción sentí una gran satifacción, compartida por todo el equipo, que además de los curadores se completa con los colaboradores¨, dijo el joven enumerando a los integrantes principales: además de Francisco, hicieron el proyecto los arquitectos Pablo Anzilutti, Javier Mendiondo, Fede Cairoli, Juan Juarez, Federico Viudez, Alejandro Trucco, Rodrigo Bordiga y Pino Sollazzo.
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“Toda la gente se queda maravillada con el efecto óptico que logramos”, dijo Garrido. Y luego comenzó con los agradecimientos: “A todos los que laburaron con nosotros y están presentes en el Pabellón de alguna manera. A Kilómetro Estudio, que hicieron con excelencia el diseño audiovisual e interactivo, fundamental para el funcionamiento del pabellón. A Darío Bergero, que ha hecho un diseño editorial muy fino. A Matías Eiletz, quien se encargó de la construcción del pabellón con total profesionalismo”.
Y para concluir, Francisco completó: “Nos llevamos una experiencia excepcional y que pone la vara más alta para las próximas participaciones”.




















