Por Germán Beauge* (Especial para NexoDiario)

El Papa Francisco cumple hoy cuatro años de pontificado que han estado marcados por el diálogo interreligioso, la crítica de la sociedad del descarte y la reforma de la Curia romana.

Desde que fue elegido, Jorge Mario Bergoglio marcó su estilo y dejó claro que no le gustaba usar coche oficial y que no iba a vivir en los aposentos del Palacio Apostólico, sino en una de las habitaciones de la de la Casa Santa Marta, mucho más austera. Se trata de algo más que un cambio de estilo, ya que pretende predicar con su propio ejemplo una vida austera en sintonía con la reforma que ansía para sí mismo, para la Iglesia y para el mundo.

En su primer encuentro con periodistas marcó con claridad cuáles eran sus expectativas para la Iglesia católica: “Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”. Entre sus mensajes cabe detenerse en la insistencia en que la Iglesia debe salir de sí misma e ir a las periferias, construir puentes para dialogar, compartir y ayudar, especialmente con los más desfavorecidos de la sociedad.

Una de sus señas de identidad ha sido el diálogo interreligioso. En enero de 2016 durante una visita a la Sinagoga de Roma, el Papa llamó “hermanos y hermanas mayores en la fe” a los miembros de la comunidad judía con los que se reunió. En términos parecidos se expresó durante la reunión que mantuvo con un grupo de musulmanes en Turquía durante su visita al país a finales de 2014. “Sería más fácil si nos viéramos unos a otros como hermanos y hermanas viajando por el mismo camino”, espetó entonces.

Por otro lado, Francisco está llevando a cabo un proceso de descentralización en el gobierno vaticano que externalice algunas competencias a las iglesias locales. En el ámbito económico, ha creado un Consejo y una Secretaría de Estado de Economía del Vaticano y ha pedido un análisis a una consultoría externa para mejorar la gestión de los órganos administrativos y económicos de la Santa Sede.

Además de crear un grupo de nueve cardenales que le asesoran en el Gobierno del Vaticano y en la limpieza de las finanzas de la Santa Sede, también puso en marcha una Comisión específica para la protección de la infancia frente a los abusos, si bien ha sido objeto de polémicas tras la dimisión de la irlandesa Marie Collins, quien arguyó que su trabajo se vio obstaculizado por una “falta de cooperación con la comisión por parte de otras oficinas de la Curia romana”.

Entre los principales retos que enfrenta hoy en día el Papa se pueden señalar a los siguientes:

  • Mujeres: el Papa siempre alienta a las mujeres a ser misioneras de la fe. Sin embargo, también bajo el pontificado del argentino se les niega a las mujeres la ordenación sacerdotal. Una mejor integración de las mujeres en el seno de la Iglesia podría ser un proceso largo ya que hay obstáculos “en muchos frentes”.
  • Celibato: a la Iglesia católica le faltan sacerdotes. Entonces, ¿no sería una solución aceptar como sacerdotes a hombres casados? Para Francisco el celibato voluntario no es la solución del problema, según destacó en una entrevista publicada la semana pasada por el periódico alemán Die Zeit. Sin embargo, el Papa dirigió su atención hacia los “viri probati”, hombres casados probados que, según las normas católicas, llevan una vida ejemplar. “Debemos reflexionar sobre si los ‘viri probati’ pueden ser una posibilidad”.
  • Divorciados casados de nuevo: ¿pueden recibir la comunión personas que después de su divorcio se han casado con una nueva pareja? En una carta abierta dirigida al jefe de la Iglesia católica, que generó no poco disgusto en el Vaticano, cuatro cardenales lamentaron que el Papa no hubiera dado una clara respuesta a esta pregunta. Hasta la fecha, el pontífice no ha dado a conocer su postura.
  • Abusos: Francisco ha condenado los abusos calificándolos como una “enfermedad”. Sin embargo, la comisión papal de protección a la niñez, creada por el Papa, sufrió hace poco un serio revés cuando la irlandesa Marie Collins, ella misma víctima de violencia sexual, abandonó decepcionada su cargo en la comisión calificando de “catastrófico” el hecho de que algunos miembros de la curia antepongan sus propios intereses al bienestar de los niños. Previamente, un conocido periodista italiano había acusado a Francisco de no actuar con la necesaria firmeza contra los abusos y los sacerdotes pederastas.

*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.