Por Germán Beauge*

No hubo demasiada sorpresa en las elecciones. Está vez, las encuestas sí acertaron. Se sabía que Le Pen tenía asegurado un lugar en el ballotage, la gran pregunta era contra quién. Y los franceses optaron por Emmanuel Macron, el joven fundador del movimiento independiente En Marcha.

El exministro de Economía ganó la primera vuelta con el 23,7 por ciento contra Marine Le Pen del Frente Nacional, que obtuvo el 21,5 por ciento. El republicano Francois Fillon y Jean Luc Mélenchon, de la Francia Insumisa, consiguieron el tercer y cuarto lugar, respectivamente.

De esta manera, dos políticos muy diferentes se enfrentarán el 7 de mayo en la segunda vuelta, antes de las elecciones legislativas del 11 y 18 de junio en Francia, que decidirán quién controla la mayoría y si los partidos tradicionales se recuperan o perecen. Macron es pro-negocios, progresista moderno, liberal y social frente a la anti-europea, anti-Euro, pro-soberanista y antiinmigrantes Marine Le Pen.

El voto a Macron señala una nueva tendencia en Francia, que tienen puntos en común con el Brexit y Trump: el rechazo a las élites, a los partidos conocidos y a sus viejos dirigentes pero sin fatalismo. La diferencia es que Macron es un independiente progresista y el candidato más joven, a los 39 años, que se presentara jamás en la carrera presidencial francesa. Les prometió a todos devolver al país la alegría y la armonía social perdida. La unidad nacional, la aceptación de unos y otros, la protección de los débiles, una Europa fuerte y reformada.

El resultado de la primera ronda es implacable. Por primera vez, en casi 60 años, la derecha estará ausente de la segunda vuelta y no habrá representantes de los dos grandes partidos que dominan la política francesa desde hace medio siglo: los socialistas del presidente saliente François Hollande y los conservadores liderados por François Fillon.

Según los primeros sondeos, Macron ganaría la segunda vuelta por amplio margen. Toda la clase política francesa, de derecha y de izquierda, llamó a frenar a la ultraderecha. Todos invitan a votar por Macron.

No obstante, cualquiera de los dos haría historia: Macron como el presidente más joven y ella como la primera mujer en la jefatura del Estado.

Una victoria de Macron supondría una bocanada de aire fresco para la Unión Europea: el exbanquero ha hecho campaña con un programa abiertamente proeuropeo y liberal. Alemania, voz cantante de la UE, se declaró “feliz” con el resultado. 

Y es que si se impusiera Marine Le Pen se avecinaría, en cambio, una época de gran incertidumbre para la UE debido a su defensa de la salida del euro y a un posible “Frexit”, lo que podría propinar un golpe fatal a un bloque ya debilitado.

*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.