Finalmente en la madrugada del sábado de Málaga, España, encontraron sin vida al cuerpo de Julen. Fueron 12 días de búsqueda para el peor de los desenlaces posibles.

Un dispositivo sin precedentes se había desarrollado para llegar hasta el final del pozo. Una cantidad innumerable de gente y de recursos se usaron para salvar al menor de las entrañas de la Sierra de Totalán, pero lo encontraron sin signos vitales.

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El dispositivo se había enfrentado a muchos contratiempos durante todos estos días, teniendo como principal enemigo el terreno, marcado por su dureza e inestabilidad. Esto ha obligado en muchas ocasiones a cambiar la hoja de ruta de las tareas, reveses de los que efectivos se han ido reponiendo una y otra vez gracias a la fuerza que les transmitía la esperanza de encontrar vivo al pequeño.

Pocas horas antes de llegar al cuerpo del pequeño nene, el padre debió ser atendido por una crisis de ansiedad. Es que la excavación se había detenido a apenas 65 centímetros del pozo donde cayó Julen y no podían avanzar. Sobre la 1:25 de la madrugada (22:25 hora de Argentina) llegaron hasta el lugar y encontraron el cuerpo sin vida.

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No pudo ser. Era una carrera contrarreloj para llegar hasta el pequeño, en la que no se ha obrado el milagro. Queda el arrojo, el compromiso y la valentía de aquellos que han trabajado día y noche para ayudar a Julen.