Un grupo de investigadores quiere aprovechar los residuos agrícolas para producir biohidrógeno, una fuente de energía que tiene una importante ventaja: no genera contaminantes, ya que su subproducto es agua.

Según publicó Clarín, con el hidrógeno se puede generar energía y también producir celdas de combustible para distintos tipos de vehículos, entre muchas otras posibilidades (también es un insumo clave en los fertilizantes). De hecho, la empresa japonesa Toyota está lanzando al mercado los primeros autos que funcionan con hidrógeno.

“Lo interesante es que utilizamos residuos agrícolas, como las cáscaras de arroz, el bagazo de la caña de azúcar y la paja del trigo, para producir biohidrógeno”, le contó a Clarín

Rural el Dr. Hernán Duarte, integrante del grupo Grupo de Investigación en Ciencia e Ingeniería Catalíticas (Gicic) del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (Incape), que depende de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Conicet.

“Las energías renovables son todo lo contrario al petróleo y permiten generar recursos a partir de materia prima que no se agote. En nuestro caso trabajamos con biomasa, que es una de las más estudiadas en este momento en Argentina, ya que producimos muchos residuos agrícolas. La biomasa está transformando el mundo y nosotros trabajamos en lo que se conoce como Química Verde”, explicó Carlos Apesteguía, director del equipo que componen Duarte y también Eugenia Sad.

El sistema utiliza un reactor que procesa azúcar y la aplicación de un compuesto que acelera la reacción (el catalizador) para convertirla en una parte líquida y una parte gaseosa, el hidrógeno.

En la actualidad, en el mundo se producen 550.000 millones de metros cúbicos de hidrógeno por año, de los cuales 96% se obtiene por reformado de combustibles fósiles (48% gas natural, 30% del petróleo y 18% del carbón) con vapor de agua. Sin embargo, el hidrógeno será una solución viable sólo cuando se obtenga a partir de recursos renovables.