Iban apenas 10 minutos de una noche especial. La gente había ido a ver una fiesta, la inauguración de la platea este en el Brigadier López: hubo fuegos artificiales y tocaron Los Palmeras. Pero llegaría la preocupación: tras un centro, Gabriel Migliónico anticipó y empujó la pelota al gol, pero el arquero de Nueva Chicago, César Velázquez no pudo evitar chocarlo y lo dejó inconsciente.

Aquella noche quedaría en la memoria de todos los hinchas de Colón, tanto por la inauguración como por aquel golpe.

17 años después, en una entrevista en LT10 se cruzaron los protagonistas. Y el arquero dio su impresión.

“Gabriel cayó y entró en convulsiones. Entró rápido el doctor. Yo me acerqué a Herbella que se había recibido de doctor meses antes y le pregunto: “Tordo, cómo lo viste vos, ¿fue muy fuerte el golpe?, yo no salí a chocarlo”.

“Me preocupa el ruido que hizo el cuello al caer”, le contesta Herbella y la preocupación del arquero fue en aumento.

Los camilleros se levantan y uno de ellos se tropieza provocando que la camilla se desbalancee y que Migliónico vaya al piso de nuevo.

La cabeza se le empieza a mover para todos lados y el arquero entra en pánico: “Uy, el cuello”.

El árbitro le pregunta cómo están y todos contestan con evasivas. El único que es tajante es Velázquez: “yo me quiero ir”. “Bueno, suspendamos”.

No tuvieron noticias hasta que la voz del estadio, con mucho suspenso, anunció que había llegado bien al hospital. Fue el momento en que llegó la tranquilidad después de tanto desconcierto. Desde aquel día, por supuesto, ambos jugadores quedaron conectados. No fue más que un susto, pero durante varios minutos se mantuvo en vilo todo el Brigadier López.