Todo en la vida de Nano Leiva, el jefe de la barra brava de Colón, parece estar al margen de la ley. Ahora, el hombre se “fugó” del hospital Cullen sin que hubiese recibido el alta, luego de estar internado por dos semanas por una infección en una herida que había sido provocada por un disparo de arma de fuego.

El miércoles 5, Leiva se retiró por sus propios medios y de una manera intempestiva, de acuerdo a lo que confirmó el director médico del centro de salud, Juan Pablo Poletti. El jueves, un familiar suyo se presentó en el Cullen para pedir recomendaciones sobre los cuidados y los medicamentos que debía recibir para continuar con el proceso de curado de la infección que tiene. Debieron otorgárselos para que continúe tratándose de manera ambulatoria.

De todas maneras, su fuga quedó asentada en la historia clínica, como constancia por si el cuadro se agrava. 

Leiva había ingresado por última vez el 27 de mayo con un cuadro infeccioso producido en unas heridas de bala que recibió en la puerta de su casa, en el barrio Centenario, el 18 de mayo.

Ese día, al líder de la barra de Colón le pegaron dos balazos en el abdomen y una de las piernas, como parte de una pelea entre distintas facciones. Lo llevaron sus propios familiares de urgencia al Cullen.

La herida se contaminó y debió volver, pero la interna entre los hinchas más violentos del sabalero estaba tan abierta que el barra no se sentía seguro en el centro de salud. De hecho, intentó hacerse de un arma blanca que su pareja le quiso meter en la habitación de la sala donde hacía reposo, aunque la policía pudo detenerla antes.