Corría el año 2001 cuando Colón inauguraba su flamante Platea Este. El nuevo sector de la cancha brindaba una mejor vista del campo de juego y por lo tanto del partido, además era más seguro y contemporáneo que las tribunas de maderas.

En ese momento la pelota rodaba por la segunda fecha del Torneo Apetura y Colón recibió en su cancha a Nuevo Chicago. El club era una fiesta y los hinchas estaban emocionados por pisar esa nueva parte del Cementerio de los Elefantes. Ese 25 de agosto hace 17 años atrás, Oscar Sequeria, árbitro del partido, dio el pitazo inicial y se comenzó a jugar.
A los 11 minutos llegó el grito de gol de los sabaleros. Un centro cayó en el área rival y Gabriel “Gaviota” Migliónico cabeceó esa pelota mandándola al fondo de la red de arquero rival. Rápidamente la alegría del gol conseguido se convirtió en desesperación y preocupación.
Migliónico recibió un puñetazo del portero de Chicago y perdió el conocimiento. Los rivales enseguida llamaron a la asistencia médica y sus compañeros lo abanicaron con sus camisetas. El rechazo del arquero Velázquez del “Torito” había impactado en la cara del delantero y no en la pelota.
Ni siquiera se había jugado la mitad del primer tiempo cuando el jugador sabalero fue trasladado al Hospital José María Cullen para ser atendido. Minutos después, luego de consultar a los técnicos y jugadores, el árbitro del encuentro suspendió el partido opacando la inauguración de la extensa Platea Este.






















