
Lejos de su lugar en el mundo, la ex presidenta Cristina Kirchner no pudo pasar la Navidad en el sur a raíz de su inminente debut en la Cámara de Senadores. Por eso pasó la fiesta junto a sus hijos Máximo y Florencia y sus nietos.
Cristina debuta el miércoles como senadora en su cuarto mandato en ese recinto (el primero fue entre el 95 y el 97, el segundo entre el 2001 y 2005 y el tercero del 2005 al 2007). En la sesión que marcará su regreso discutirá, nada más y nada menos, que el Presupuesto del Gobierno y la reforma tributaria.
La ex presidente no estuvo presente en la reunión de comisión donde el oficialismo emitió dictamen de los cambios a los impuestos. Según Perfil, el jefe del bloque K, Marcelo Fuentes, presentó dictamen propio por pedido de CFK. Es la política económica casualmente lo que más cuestiona Cristina del gobierno de Mauricio Macri.
Por ahora, la ex mandataria se refirió a todas las polémicas de diciembre a través de Twitter. Con sus habituales cataratas criticó el endeudamiento y mostró su desconfianza en el camino hacia el futuro que emprende Cambiemos. “Deuda descontrolada, aumento del déficit fiscal, comercial y de la cuenta corriente sin precedentes, crecimiento de la pobreza y la indigencia, inflación, tarifazos, precarización laboral y reformas. Estas políticas, como el yogur, tienen fecha de vencimiento”, vaticinó.
Por ahí va a ir su primera intervención en el Congreso. Ese lugar que conoce de sobra y para el cual se prepara. Por eso no quiso volver a Santa Cruz: quiere estar con todas las luces prendidas, porque sabe que todos los ojos estarán sobre ella otra vez. Una vez que la sesión termine, volverá a su lugar en el mundo para pasar la fiesta de fin de año.


















