Todo empezó el miércoles pasado. Ese día Soledad fue a pedir turno para el bautismo y a preguntar por los requisitos. La pareja creyó que el hecho de no haberse casado todavía por iglesia podía ser un impedimento, sin embargo, el sacerdote no tuvo problema con eso.
El problema apareció después cuando la mujer le explicó que habían podido tener a Pedro después de un tercer intento de inseminación. Fue entonces cuando el religioso les respondió: “Hasta acá llegamos, el hijo de ustedes es fruto de un pecado“.
“Mi señora se fue con una impotencia enorme. Estar esperando tanto ser padres y que un hombre te diga esto, por más que sea cura, es terrible. No hemos vuelto a tener diálogo con él”, contó Gariglio al sitio LM Cipolletti.




















