
No faltó nadie en la legislatura de Buenos Aires para que sea una cumbre K. Y tampoco faltó la emoción, que la puso sobre todo el recientemente liberado Carlos el Chino Zannini, que lloró tras ser reconocido con el premio de ATE “Jorge Morresi”.
Durante dos horas, fueron recibiendo reconocimientos los kirchneristas más reconocidos de distintos ámbitos: Amado Boudou, Víctor Hugo Morales y Raúl Zaffaroni, entre otros.
Zannini fue distinguido por su “trayectoria en derechos humanos”. Dijo que hablaría poco, pero se entusiasmó: “La oligarquía tiene los mismos planes de siempre, destruir la educación pública y los hospitales”, señaló. Luego resaltó: “Del otro lado de los contendientes quiero destacar a los que están viviendo en prisión”. Allí señaló a Milagro Sala, pero sobre todo a Atanasio Osuna, intendente de Río Turbio detenido por la misma causa por la que estaba él, en la investigación sobre el Yacimiento de Río Turbio. “Está a dos mil setecientos kilómetros de su casa”, dijo sobre Osuna y la voz se le resquebrajó. Recibió otra ovación.

Al ex vice Boudou lo reconocieron con el premio “Familiares de desaparecidos”. “No hay nada que festejar, porque hay compañeros detenidos, más allá de que algunos hayan recuperado la libertad”, dijo. Y luego, más envalentonado agregó: “El enemigo se ve mucho más grande si se lo ve arrodillado, nosotros no vamos a ir arrodillados a las elecciones del 2019”.
Pablo Echarri, Víctor Hugo Morales, Leopoldo Moreau y Raúl Zaffaroni fueron los otros premiados en la legislatura porteña, que se convirtió en un reducto kirchnerista con los mayores referentes de la oposición.


















