Marini dirigió siete partidos en el club de la Avenida y dejó un saldo negativo, con cinco derrotas, un empate y un triunfo. Eso no quita que el entrenador quiera hacer cumplir su contrato. Su vínculo con Unión era hasta junio del año que viene y exigirá que se le pague por lo firmado, teniendo en cuenta que se considera despedido tras la decisión de Luis Spahn.

Una de las cuestiones que pone traba a esta situación, es que el ex D.T. tatengue había llegado a la institución de la mano de dos dirigentes, que hoy no están en el entorno del presidente.

El primer contacto con Marini fue de parte de Lamas y Zin. Volviendo de Buenos Aires, tras la derrota ante Vélez y posterior renuncia de Juan Pablo Pumpido, ambos dirigentes coordinaron un encuentro con el entrenador saliente. Charlaron un rato y avanzaron bastante en la negociación. Luego de la negativa de Burruchaga, ellos se decidieron por “Pomelo”, con el aval de Spahn que se encontraba en China, lejos de todo.

A la vuelta de su viaje, el titular tatengue le brindó confianza al conductor táctico, en lo que era la previa del clásico. Después del empate ante Colón, los resultados no acompañaron y el equipo no mostró grandes cambios. Ante esto, se comentaba que Spahn no estaba convencido del trabajo del entrenador. Llegó la derrota ante Independiente y decidió rescindirle contrato.

Tras la salida obligada del técnico, hubo algunas reuniones de los dirigentes con su abogado y hasta el momento no se llegó a un acuerdo.

NexoDiario pudo acceder a la información que habría entre seis y ocho millones de razones por las que Pablo Marini insiste con cobrar hasta el último día de su contrato.