La larga pasarela de vidrio construida en la ladera de una montaña es uno de los principales atractivos de Taihang Este, en la provincia china de Hebei. Sin embargo, no son aptas para personas que padecen de vértigo.
Un guía sufrió un incómodo momento este fin de semana cuando atravesaba la pasarela al frente de un grupo de turistas. Al pisar una de las placas de vidrio, esta empezó a resquebrajarse. Su reacción fue caerse al piso y gritar desesperadamente.
Cuando se calmó se dio cuenta de que había sido víctima de una trampa diseñada por la empresa que construyó la estructura. Esos paneles eran en realidad pantallas que, al sentir el peso de las pisadas, proyectan la imagen de un vidrio rompiéndose.
La broma de los constructores, pensada como un recurso de marketing para atraer a más turistas, no es demasiado oportuna.




















