
Ricardo Centurión retornó a Argentina el sábado por la mañana luego de un viaje relámpago a Italia, en el que incluso pudo haber firmado por el Genoa, y por la noche fue a un boliche de Lanús, en el que participó de un nuevo escándalo que podría complicar su llegada a Boca.
Ya en el local nocturno, hubo una serie de escándalos que involucraron a los allegados de Centurión y al propio jugador. Según testigos, jóvenes que estaban en el lugar quisieron sacarse fotos con el futbolista y sus amigos los sacaron de mala manera. La situación se puso muy violenta. Ricky también intercambió insultos y hasta hubo amenazas e invitaciones a pelear afuera.
“Como cualquier fanático de Boca, me acerqué para pedirle una foto y me dijo que no de mala manera, me dijo que no lo molestara. Me di cuenta de que estaba ‘re puesto’. Me acerqué para pedirle disculpas, pero una persona que estaba con él se metió y de forma muy violenta empezó a gritarme, a insultarme y me propinó un golpe de puño. Se armó revuelo, vinieron los patovicas y nos separaron”, relató Fabián, la persona que tuvo el altercado con Centurión, al canal CrónicaTV.
Luego, denunció: “Centurión y su amigo me dijeron que afuera me iban a matar, que me iban a garrar a los tiros. Me hacían gestos con la manos como que me iban a dar un tiro en la pierna”. Según Fabián, el futbolista “estaba drogado o borracho”. “Estaba raro, muy sacado y muy violento”, agregó y no descartó iniciar acciones legales por el episodio.
Finalmente, Ricky fue retirado del lugar en un patrullero. El futbolista se fue con el rostro tapado y custodiado por las fuerzas policiales para evitar otros hechos de violencia a la salida del boliche.
El atacante, de 24 años, tuvo que retirarse custodiado por la seguridad del lugar y por la policía luego de que un amigo suyo le pegara una piña a un joven que le había pedido una foto. Esta situación habría caído muy mal en el cuerpo técnico, que durante semanas le insistió a la dirigencia para que haga un esfuerzo económico para comprar a Ricky.
Boca había accedido a comprar el 100 por ciento del pase del jugador: le pagaría 4.200.000 dólares al San Pablo por el 70 por ciento del pase y 1.500.000 a Racing por el 30 por ciento restante. ¿Cambiará la postura a partir de este nuevo incidente?






















