Por Gerardo Bertolino*

Esta foto generó muchas repercusiones en las últimas horas. Repercusiones positivas, negativas, de asombro… Pero, como casi siempre pasa, generó la típica reacción propia de muchos argentinos: El egoísmo.
Yo soy Periodista Deportivo y, si bien estoy alejado de la profesión, me permito dar una humilde opinión al respecto.
El Fútbol mundial (regulado a través de la F.I.F.A.), debido a diversas situaciones problemáticas que han vivido Jugadores, Clubes, Seleccionados, Directores Técnicos y Tácticos, Preparadores Físicos, etc, ha decidido (desde hace muchísimo tiempo) darle un marco “legal” que “regula” o establece las pautas, las reglas, las formas en las cuales deben hacerse las transacciones, cesiones, contratos, etc. Ese marco regulador le ha permitido, a todos los actores del Fútbol Profesional, tener un mecanismo de defensa, un modo de hacer las cosas para que nadie se vea perjudicado o, inclusive, explotado dentro de este gran negocio deportivo.
Entre las innumerables reglas (para lo exclusivamente comercial), se encuentran las denominadas “Cláusulas de Rescisión”. Estas Cláusulas tienen como fin defender el derecho de uno o varios jugadores que, por distintas circunstancias, desean o deciden irse del Club donde se encuentran. Para ello se fija un monto (en el caso de Alario es de 24.000.000 de Euros); ese valor le permite al Club dueño del pase (en este caso River con parte mayoritaria por tener el 60%) estar cubiertos para que nadie se lleve a su jugador por poca plata.
Esta Cláusula puede tener el monto que cada Club considere necesario (la de Lionel Messi es de 300 millones de Euros por ejemplo), pero se encuentra directamente asociada al sueldo que percibe el jugador (o también puede ser un DT, como en el caso Sampaoli, Sevilla y la Selección). Entonces, cuando un Club decide aumentar un 50% la Cláusula de Rescisión de un jugador, también debe aumentarle en un 50% el sueldo del mismo. Si como Club para una renovación de contrato se decide bajar el sueldo, automáticamente baja el monto de la Cláusula de Rescisión.
Como para dejarlo más claro, cuando un Club firma un contrato con un Jugador, se fijan los montos y condiciones: Sueldo, Cláusula de Rescisión, Primas por Objetivos, Primas por Goles, etc. Y mientras ese contrato tenga validez, ambas partes deben respetarlo.
Dicho esto, quiero volver al principio… A la foto, a las repercusiones, a los todólogos que han estado opinando en diversos medios y redes sin tener conocimiento de lo que sucedía o, peor aún, ocultando intencionalmente esa información.
Lucas Alario fue “Sondeado” en reiteradas oportunidades por distintos Clubes de Fútbol de distintas ligas del mundo; en aquellos momentos su Cláusula de Rescisión era considerada muy baja por River (entiéndase entonces que su Sueldo también lo era) y deciden aumentársela para que ninguna institución futbolera o algún empresario con unos pocos dólares se lo lleve a otro lado y que los Millonarios se queden sin sus goles y sin un buen negocio económico que les sirva más.
Así fue como, si no recuerdo mal, Alario tuvo 3 o 4 aumentos de Clásulas hasta llegar a la última que ascendió a los 24 millones de euros y que se produjo cuando desde China querían llevárselo. En fin, Lucas decidió quedarse en River (sólo él sabe los motivos que, justificados o no, yo los comparto), para seguir vistiendo la camiseta millonaria y seguir haciendo goles. Pero esa no era la primera oferta que rechazaba; en el medio se habló del fútbol inglés, de Rusia, del PSG, de Alemania, de Italia, de España… Pero Alario, en todas esas oportunidades de cobrar muy buena guita, prefirió quedarse en River. Y al parecer nadie se acuerda o nadie valora esa actitud del N°13. Ahora saltan muchos a decirle “SALARIO” (en alusión a que prefiere el dinero), pero nadie parece recordar que, si de plata se trata, Lucas ya se podría haber ido mucho antes de River.
Y la verdad es que tengo que hacer mucha memoria para encontrar jugadores que tantas veces hayan preferido quedarse en su Club y rechazar ofertas millonarias en países donde además se vive mucho más tranquilo que acá; sin tanta presión, sin tanta inseguridad, sin tanto egoísmo.
Cuando el Bayern Leverkusen hizo una primera oferta por Lucas, River decidió declararlo Intransferible. ¿Qué significa? Significa que el Club no tiene intenciones de negociarlo. ¿Qué sucede cuando un Club declara intransferible a un Jugador? Modifica las formas de negociación de un pase o una venta. Siempre las transferencias de jugadores tienen a tres actores como mínimo: El Club Vendedor, el Club Comprador y el Jugador. Cuando un Club Vendedor declara intransferible al Jugador, la Institución sale de dicha negociación y su “representación” dentro de la operación es la Clásula de Rescisión. ¿Cómo se hace la negociación de un Jugador si el Club Vendedor sale de la Operación? Se paga la Cláusula que, recordemos, es el “seguro” que tiene. ¿Así de fácil? Si! Así de fácil. Siempre y cuando el Club Comprador ponga el dinero exigido.
Y si es tan sencillo ¿Por qué tanto lio con Alario? Porque indudablemente hay algún trasfondo de por medio que, como único responsable, se encuentra la Comisión Directiva de River. Es así, y no quiero ofender a ningún hincha millonario. Cuando River fue en busca del por entonces delantero de Colón de Santa Fe, “apareció” una lesión en su rodilla que ponía en duda la capacidad física del jugador. Eso sirvió de excusa a la dirigencia de River para tirar abajo el precio y pelearle al club sabalero peso a peso para lograr un número más redondo para los de Buenos Aires. Luego de algunas idas y vueltas, tibiamente Colón se plantó y dijo: “hasta acá llegamos, de lo contrario Lucas se queda en Colón”. Allí apareció el único que se puso los pantalones en todo este lío y dijo que él se hacía cargo del pase; que si Alario se lesionaba él iba a ser el único responsable. Esa persona fue Marcelo Gallardo.
Finalmente, River, por presiones de su DT, compra a Alario con un contrato fragmentado en tres partes: Primero un 30%, luego otro 30% y finalmente (iba a ser en junio de 2018) el 40% restante. La particularidad era que los montos ya estaban establecidos y el club millonario lo compraba más barato de lo que los santafesinos querían y además en cómodas cuotas. River jugó con la necesidad de Colón y lo compró como quiso.
Uno entiende la desesperación de River por retenerlo ya que en junio próximo se haría del 100% del jugador poniendo poco menos de 2 millones de dólares, para después sí negociarlo y que toda la plata quede para ellos. Pero esto es fútbol y, al parecer, la dirigencia de River no entiende o no quiere entender cómo funciona.
El Presidente se negaba a pasar los datos de las cuentas bancarias para que el Club Alemán transfiera el dinero (primer error ya que cuando declararon a su jugador intransferible, renuncian a su participación en el negocio y sólo deben aguardar a que aparezca la plata que obligue a rescindir el contrato y están obligados a hacerlo); segundo, si River pretendía mantener al jugador, el trámite era sencillo: aumentaban una vez más la cláusula para ganar más dinero o para truncar el negocio, pero eso obligaba a aumentar el sueldo del jugador y al parecer, la dirigencia no estaba dispuesta a hacerlo. Tercero, lo que el Club Alemán y Lucas Alario hicieron no es ilegal, no deshonesto, ni tampoco es poco ético. Por el contrario, es lo que se debe hacer; es el camino natural que se debe tomar.
El Presidente Millonario y la Comisión Directiva emitieron un comunicado (que no quise perder tiempo en leerlo), intentando desprestigiar la imagen de las otras dos partes de la negociación; cuarto error, River fue el primero en salir de dicha negociación y por lógica perdió derecho a emitir opinión.
Si Lucas tenía deudas con “alguien”, era con Gallardo. Y con lo poco o mucho que este periodista sabe de futbol, creo que cumplió con goles importantes. Si a alguien Lucas debía pedirle disculpas, es a Gallardo (y estoy seguro de que lo hizo), porque lo deja sin una pieza importante en su equipo de cara a los compromisos deportivos que él DT tiene con River. Pero Gallardo fue jugador y alguna vez también se fue y también le gustó ganar un poco más y vivenciar nuevas experiencias; entonces él no debería enojarse, o no debería sentirse defraudado porque, repito, así es el Fútbol.
Y a los que dicen ser hinchas de River les pregunto: ¿Tienen un trabajo? ¿Y si lo tienen, lo dejarían por otro mejor? Muchos quizás en este momento piensen en que no, me dirán que la plata no es lo importante, me hablarán de compromiso, etc. Pero ellos y yo, sabemos muy bien que en realidad no es así. Que cualquier persona que tenga una mejor oferta laboral, la tomará. Porque va a pensar en su bienestar, en el de su familia y en la nueva y gran oportunidad. ¿Y saben qué? No está mal. No es un horror. Es lo que cualquier persona con aspiraciones desearía. Porque sé que casi todos los que están leyendo esto han cambiado de trabajo alguna vez y si lo hicieron fue porque querían o necesitaban algo mejor.
Y no me vengan con que esto es Fútbol y que acá lo que está en juego es la camiseta, porque se van a confundir de discurso o de terreno. El Fútbol es un negocio, los Clubes son empleadores y los DT, jugadores, utileros y demás son empleados. Ser jugador es ser empleado y, como todo empleado, se cobra un dinero a cambio. Los que quieran hablarme de camisetas, historia, honor, colores y epopeyas deportivas bajen unos cuantos escalones; vayan al Club del barrio que la pelea día a día para poder sostenerse, para ser un lugar de formación y contención de cientos y miles de niños, jóvenes y adultos de todo el país. Vayan a colaborar, a extender una mano, a hacer una donación para que esas pequeñas instituciones sigan haciendo historia como lo hacen día a día. Ahí es donde la camiseta, los colores, el honor y las epopeyas deportivas tienen valor… No en el deporte de alto rendimiento, porque ahí quienes lo practican son una mera mercancía. A tal punto que si la comisión de River hubiese tenido razón en la “lesión” de Lucas, él no estaría más en River. Por el contrario, estaría viendo si pudiera lograr un lugar en algún Club de por ahí, donde poder seguir jugando un tiempo más. O, peor aún, estaría viendo qué hacer de su vida, trabajando de otra cosa tomando unos mates con su familiares y amigos imaginando qué hubiese pasado si hubiera tenido mejor suerte. Y todos esos que hoy hablan desde la honorabilidad deportiva estarían muy poco preocupados por lo que hubiese sido de la vida de Alario.
Al fútbol profesional llegan 3 de cada mil chicos que hacen carrera en las inferiores de los clubes “importantes”. Repito, tres de cada mil. ¿Algún hincha de los comprometidos se pregunta qué sucede con esos 997 chicos que no llegan a primera? ¡No! Nadie sabe qué pasa con ellos. Y ¡ojo! Estoy diciendo que tres de cada mil llega a primera, pero eso no quiere decir que triunfe deportiva y económicamente.
¿Por qué digo esto? Porque Lucas en poco tiempo cumple 25 años. La trayectoria de ascenso en el fútbol es hasta los 27, 28 años; después de esa edad comienza (en la mayoría de los jugadores) un envejecimiento físico y deportivo. Sólo unos pocos después de los 28 años continúan en ascenso en su rendimientos y resultados. Entonces: ¿Cuánto más debía esperar Alario? Yo creo que esperó más de lo necesario.
Me molesta escuchar las barbaridades que el periodismo dice, porque saben cómo es este negocio. Pero más me molesta que la gente les crea, que se enganchen y que repitan lo que ellos dicen. Como ejemplo doy la cobertura que le dieron a esta venta desde el lado del Club San Lorenzo de Tostado. Hablando como que fuera una institución donde sólo van unos cuantos tipos a jugar a las cartas y a tomar un café. Eso es imagen de lo que ellos tienen de los clubes de barrio de Buenos Aires. Pero en el interior la cosa es distinta; los clubes tienen múltiples disciplinas, cientos de deportistas y miles de socios. Veinte palos no es un vuelto, pero tampoco es la salvación y la vida eterna de un Club. Es una herramienta, un impulso que te puede permitir hacer algunas obras de infraestructura que te estaban costando lograr y que la venta de pollos (como lo leí por ahí) no te genera lo suficiente. Te alcanza, si la invertís bien, para emprender negocios que a la Institución le rindan con más dinero a futuro. Pero no es una solución definitiva a todas las necesidades y obligaciones que tiene.
Y ya que estoy hablando del Club San Lorenzo, también leí y escuché varios comentarios. Si te preocupa qué van a hacer con la plata que llegue al Club preguntá, sugerí, asesorá, proponé… Porque siempre es fácil criticar desde afuera. Eso sí, para decir algo tenés que ser socio. Porque el dinero va a ser del Club y por ende de todos y cada uno de los socios. De lo contrario, evitá opinar. Porque si no estuviste antes, cuando había menos recursos, difícilmente se te necesite ahora.
Estarán los que digan que todo esto fue suerte. Quizás tengan razón. Pero las cosas se dieron así y punto. Esta es la realidad que le ha tocado a cada uno y ningún periodista o dirigente de Buenos Aires o Santa Fe puede decir algo respecto al tema. Porque como ya dije, el futbol es negocio y está vez el negocio se dio así.
Gracias a aquel que llegó a leer hasta este punto. Sé que fui extenso, pero la malinformación me molesta. Y para ser claro hay que detallar las cosas. Pero dejo en claro que todo lo que escribí no alcanza para explicar cómo funciona todo. Pero traté de ser lo más breve y gráfico posible. Habrá seguramente algún dato errado o equivocado, lo sé. Pero el objetivo de esta humilde columna de opinión fue intentar aclarar un poquito cómo viene la mano.
No pretendo que nadie me diga si tengo o no razón, si está de acuerdo o no conmigo, ni que digan que intento chuparle las medias a Lucas, a su familia o a quien sea. Nada más lejos de eso. Y si alguno piensa lo contrario, de nada sirvió entonces que haya llegado leyendo hasta acá. Porque seguirá sin entender el negocio del Fútbol.
De mi parte espero que Lucas siga teniendo éxitos en su carrera. Espero verlo con la celeste y blanca en Rusia 2018. Espero poder seguir gritando sus goles y alegrándome por él como siempre lo he hecho. No voy a decir que es porque se lo merece porque no creo estar en condiciones de decirlo, simplemente lo deseo porque quiero que así sea.

*El autor es periodista deportivo y oriundo de Tostado.