
Fue uno de los días más agitados del año. Empezó por la tarde, cuando el oficialismo había llamado a sesión para tratar la reforma previsional y en el camino la oposición se encontró con la gendarmería.
Finalmente, la sesión fue levantada por Elisa Carrió, quien tomó las riendas del Gobierno en un día de furia en el Congreso. Pero también le puso los puntos a Mauricio Macri, cuando se empezaba a rumorear que la reforma podía salir por decreto: “un DNU violaría gravemente la Constitución Nacional”.
“Carrió y la Coalición Cívica juraron respetar la Constitución Nacional y no la van a violar bajo ningún concepto”, aseguró en su cuenta de Twitter.
La diputada dijo que hizo “lo que tenía que hacer” al pedir que se suspendiera la sesión. Era cierto, en esos términos no podía haber ningún debate. Y luego volvió a ser una Carrió auténtica cuando disparó hacia su propia coalición para marcarle la cancha a Macri.
Por último reafirmó su lugar. “Quédense tranquilos, los violentos no van a poder con nosotros. Con la no violencia, la ley justa y sin perdida para los jubilados se solucionará en el próximo tiempo”, escribió.

















