Una joven de 30 años que ya había estado en recuperación por consumir drogas, volvió a caer. “Si no la interno se va a morir”, dijo su mamá, que decidió atarla a la cama para que no siga consumiendo.

Susana vive en Mar del Plata y su hija, Paula comenzó a drogarse desde que tiene 20 años y según cuenta, sufre una adicción feroz. En un intento desesperado para controlar a la joven, la ató a la cama de su casa situada en el barrio Regional pero la chica logró escapar.
“Se habrá ido a las villas donde va a comprar droga y en unos días volverá. Ahí se juntan muchos chicos que consumen, no podemos ir a buscarla porque son agresivos. Está durmiendo en un baldío”, manifestó la madre.
Recordó que la anteúltima vez que se fue unos días, cuando volvió quiso pegarle a las personas que se cruzaba. Agregó que en otras ocasiones deben entrar a las villas porque la encuentran tirada por las calles.
La mujer pide ayuda para poder internar a su hija. Contó que el año pasado estuvo siete meses sin consumir tras acercarse a una Iglesia Evangélica pero volvió a caer en la adicción. “Si no la interno, se va a morir, no está en condiciones de manejarse por sí sola, presenta un grado de deterioro. Quiero que me ayuden a internarla en algún lugar”, indicó.



















