La bajante del Río Paraná es motivo de preocupación para los especialistas por estos días, su altura está por debajo de 1.30 mts y las complicaciones van en aumento. Tal es así que una parte del Túnel Subfluvial quedó al descubierto y encendió las alarmas.

Los especialistas explicaron que lo que se observa no es el Túnel en sí, si no que se trata de una malla geotextil que protege a la obra arquitectónica.

Sucede que en 1982 el río Paraná registró una creciente sin precedentes y las marcas estuvieron por encima de los 6 metros durante 8 meses. Este fenómeno provocó que se formen dunas que transformaron el lecho del río, por lo que los ingenieros debieron tomar medidas.

La principal condición de estabilidad para garantizar la existencia del túnel es poseer como mínimo tres metros de recubrimiento de arena. Característica que se vio alterada durante la extraordinaria crecida, llegando a encontrarse una erosión de su recubrimiento a lo largo de 350 metros.
La solución definitiva para evitar futuras erosiones era fijar el lecho del río en la zona de emplazamiento del Túnel.
Se debieron realizar ensayos en laboratorio con modelos físicos hidráulicos para avanzar y encontrar una solución. Desde mayo de 1984 a febrero de 1985 se ejecutaron los ensayos hidráulicos sobre modelo teniendo como finalidad el análisis de los fenómenos de erosión fluvial y estudio de alternativas de solución a los efectos del “Proyecto de la fijación del lecho”.



















