El doble crimen fue descubierto el lunes por la mañana en una casa de dos plantas ubicada en la calle Morón 2719, frente al Hospital Álvarez, en el barrio Flores. Las víctimas fueron identificadas como el matrimonio conformado por Orlando Gianelli (79) y su esposa Hilda.

En un principio todo parecía muy incierto, ya que fue su propia hija quien entró a la casa con sus propias llaves y vio el lugar bañado de sangre y a sus padres muertos. No faltaba dinero ni cosas de valor. Tampoco estaba desordenado ni se forzaron ventanas ni puertas. Por eso, los investigadores descartaron el robo.

Las víctimas murieron producto de las heridas cortantes en la zona abdominal. La mujer tenía 15 cuchilladas y llegó a defenderse. El hombre, 17 puñaladas. Sin embargo, la policía todavía busca el arma homicida.

La hija y su pareja declararon en sede policial. Los voceros aseguraron que se las vio con seguridad y no llegaron a quebrarse en la declaración. Ahora citarán a los vecinos.

Los detalles del crimen indica que el presunto asesino entró a la casa con una llave propia porque la puerta estaba cerrada por dentro. La hija encontró los cuerpos, y, según testificó, entró en estado de shock. Luego llamó a la policía y al SAME.

A llegar, la policía encontró a Hilda Lubín, de 77 años, tendida en el suelo de la planta baja, boca arriba con su ropa de cama. Tenía 15 puñaladas y mechones de pelo en su mano. Son signos de que alcanzó a defenderse y tomó del pelo al atacante. Esto servirá para extraer el ADN del agresor. Orlando Gianelli, tenía 79 años y murió de 17 puñaladas en el abdomen. Estaba acostado en la cama de dos plazas de la planta superior de la casa.

La principal hipótesis que tienen ahora los investigadores es que el o los atacantes del matrimonio se cambiaron de ropa tras el doble crimen y escondieron tanto la ropa sucia como el arma homicida. Por eso es tan importante la imagen de las cámaras de seguridad donde se ve a dos mujeres yéndose del lugar con mochilas.