A pesar de que fue una de las primeras medidas que tomó Omar Perotti, tardó unos días en hacerse conocida: un “receso administrativo durante el mes de enero de 2020 en la Administración Central, Organismos Descentralizados, Entes Autárquicos e instituciones de Seguridad Social”.

“Los máximos responsables de las Unidades de Organización adoptarán las medidas necesarias para garantizar las guardias mínimas en las dependencias que permanezcan inactivas: incluyendose necesariamente ellos mismos en la dotación que las desempeñe, o sus reemplazantes naturales”, dice el mismo decreto que ordena el cierre estival de las oficinas.

Sin embargo, excluye a varios organismos: “a) Los efectores de salud organizados bajo las normas de las leyes Nros. 10608 y 6.312 y los Centros de Atención Primaria de la Salud (Caps); b) Los servicios de comedores escolares y copa de leche de los establecimientos educativos de todos los niveles y modalidades dependientes del Ministerio de Educación de la Provincia y los servicios análogos del Ministerio de Desarrollo Social; c) Las áreas del Instituto Autárquico Provincial de Obra Social (Iapos) directamente vinculadas a la atención prestacional de los afiliados; d) Las Empresas y Sociedades del Estado Provincial que tengan a su cargo la prestación de servicios públicos esenciales; e) Las Comisarías, Sub Comisarías, Unidades en Orden Público y Unidades Especiales de la Policía de la Provincia; f) El Servicio Penitenciario Provincial y los establecimientos de su dependencia”.

La medida es similar a la que habían tomado Carlos Reutemann y Jorge Obeid. Entre los fundamentos, aparece la idea de ahorrar en energía eléctrica y posponer pagos.