Son muchas las historias particulares que han surgido a raíz de la clasificación del sabalero a la final de la Copa Sudamericana 2019. Cada una de ellas expone cuánto moviliza el fútbol a los apasionados de los colores que siempre se permiten soñar con ver a Colón campeón.

“Señores yo dejo todo…” reza uno de los cantos del rojinegro, y es así. En busca de conseguir los días para estar el 9 de noviembre en Paraguay, muchos postergaron acontecimientos importantes, desde casamientos, hasta trasplantes. Todo bajo la premisa de liberar la agenda para ese fin de semana.
Pensando en términos financieros hubo quienes salieron a vender sus objetos de valor, algunos pidieron préstamos de dinero y otros volcaron sus ahorros con los ojos cerrados y el sueño intacto.
El de Juanse es uno de esos casos. El pibe de 20 años es oriundo de Tostado y sigue a Colón desde la cuna. Su pasión está en la sangre y, además, está avalada por muchos viajes a la capital para bancar al sabalero desde la tribuna.
Este 9 de noviembre, como no podía ser de otra manera, estará en “La nueva olla” cuando el silbato ponga a rodar la pelota y el club de barrio centenario dispute su primera final internacional.
Detrás del viaje de Juanse hay una linda historia: Cuando corría el año 2012 quiso estar en Paraguay para ver los octavos de final de Sudamericana entre Colón y Cerro Porteño, pero por su corta edad no tuvo el permiso para viajar solo.
Entonces, esa misma navidad pidió dinero a sus familiares y comenzó a armar sus ahorros bajo el rótulo de “Copa Sudamericana”, para que, cuando volviera a darse la oportunidad, no haya ningún impedimento.

“Todo empezó cuando jugamos la Sudamericana 2012. Yo me moría de ganas de ir a ver a Colón jugar de visitante por la copa contra Cerro, pero no me dejaron porque era muy chico. Entonces esa Navidad le pedí plata a mis viejos y a mi abuela para que el día que juguemos otra copa y sea más grande, tenga mi plata para ir”, contó a Nexodiario.
“Después fui muchas veces a ayudar a mi viejo en el campo y guardaba la plata que me daba, o algún vuelto, jaja” dijo Juanse entre risas.
Con ese dinero Juanse estuvo en Brasil y en Uruguay siguiendo de cerquita al equipo de Lavallén y, como si fuera poco, lo espera ahora el partido su vida.
Lo cierto es que finalmente esos ahorros fueron dando su fruto de una manera casi impensada. Las vueltas de la vida o las vueltas del fútbol, del que se dice que “siempre da revancha”, encuentran al sabalero a pocos días de una jornada trascendental para la historia y Juanse, como tantos otros fanáticos, tendrán su recompensa por la paciencia y el amor incondicional.



















