El Pulga Luis Miguel Rodríguez cayó en el costado de la cancha, tras ir a disputar una pelota y encendió las alarmas. Sin embargo siguió jugando hasta los 46 del complemento cuando Pablo Lavallén decidió reemplazarlo y bajó una lluvia de aplausos desde las tribunas.

Pero no fueron todas alegrías a pesar de la victoria. Rodríguez se sacó el botín y los médicos empezaron a trabajar en el tobillo del jugador en el banco de suplentes.

Una vez que terminó, lo llevaron en carrito porque no podía caminar con comodidad. “Vamos a ver qué tengo en el tobillo. Está muy inflamado”, dijo el jugador. Y ante la pregunta del periodista de TNT Sports acerca de si llega a la final del 9 de noviembre, indicó: “Dios quiera que no sea nada”. Bomba.