
A los ricos la crisis también los afecta. No tendrán que hacer ningún ajuste, pero a ciencia cierta se puede decir que los millonarios más grandes de Argentina también perdieron dinero en el último año, tal como le puede suceder a cualquier hijo de vecino.
De hecho, según la revista Forbes, las 50 familias más ricas del país perdieron la, para nada despreciable, cifra de 12.000 millones de dólares. Este grupo “vio caer su fortuna un 17,1% desde los US$ 70.000 millones a US$ 58.000 millones al 30 de abril de 2019. La cifra final equivale al salvataje que demandó la Argentina ante el FMI”, decía el informe de la prestigiosa publicación.
Más allá de los lamentos, los millonarios siguen siendo muy millonarios. Pero el que más dinero acumula se llama Paolo Rocca.
Aunque en el ranking de Forbes de Estados Unidos figura como italiano, el imperio Rocca se construyó en Argentina. La genealogía parte del fundador de la Compagnia Tecnica Internazionale, Agostino Rocca. Y se divide en dos ramas: la de Roberto Rocca y sus hijos Paolo, Gian Felice y Agostino (h), fallecido en 2001, quien a su vez tuvo tres hijos. Y la de Anna Rocca de Bonatti, que tuvo cinco. Paolo y los suyos tienen US$ 8 mil millones.

Según Forbes, “la familia que es sinónimo de Techint encabeza este ranking por segunda vez, con una baja patrimonial de alrededor del 17%, fruto principalmente de la caída de los activos argentinos a partir de la crisis de 2018”. Y agrega el artículo: “A eso deberían sumarse los coletazos de la causa de los cuadernos. Si bien en abril la Cámara Federal revocó, por falta de mérito, el procesamiento de Paolo Rocca, el efecto se sintió en Wall Street sobre las acciones de sus dos empresas principales: Tenaris (tubos sin costura, de la cual Paolo Rocca es CEO) y Ternium (aceros planos), que suman más de 40.000 empleados globales”.
Paolo Rocca tiene 66 años, nació en Milán y allí también se formó: estudió licenciatura en Ciencia Política.
Suele opinar de política. Este miércoles 4, el presidente del Grupo Techint, sostuvo que “la gente no quiere planes, quiere empleo, que es la base de la movilidad social”, y consideró además que la importancia de la movilidad social radica en que es “el eje de la gobernabilidad”.
No fue el mejor año para Paolo, como para el resto de los argentinos. Pero pudo surfear la crisis un poco más cómodo que cualquier otro argentino.


















