Por Germán Beauge*

Corea del Norte realizó hoy una demostración de poderío armamentístico, con motivo de la celebración del 105 aniversario del nacimiento de su fundador, Kim Il-sung, al exhibir por primera vez un misil de largo alcance, y lanzó una nueva dura advertencia contra Estados Unidos, en un momento de gran tensión en la región.
El vicemariscal Choe Ryong-hae aseguró: “Si Estados Unidos sigue con sus provocaciones temerarias, responderemos a una guerra nuclear con nuestras armas atómicas”. “Si fuerza una provocación temeraria contra nosotros, nuestro poderío contrarrevolucionario contraatacará con un golpe aniquilador. Responderemos a la guerra total con guerra total, y contestaremos a la guerra nuclear con nuestro propio estilo de ataque nuclear”.
Por su parte, el portavoz del comandante general de las Fuerzas Armadas declaró a la agencia oficial de noticias KCNA: “Todas las acciones provocadoras y forajidas de Estados Unidos en los campos político, económico y militar para seguir con su política hostil hacia la DPRK (República Popular Democrática de Corea) serán contrarrestadas a través de una contra reacción del Ejército del pueblo”.

“Nuestra contra reacción más severa en contra de Estados Unidos y sus fuerzas será ejecutada de forma tan despiadada que no permitirá a nuestros agresores sobrevivir”, añadió, para concluir que la “grave histeria militar” del gobierno de Donald Trump “alcanzó una fase peligrosa que ya no puede ser pasada por alto”.
Elevando otra vez el nivel de sus amenazas, el régimen reaccionó así a las advertencias de Trump, quien para impedirle a Kim Jong-un un nuevo ensayo nuclear y balístico desplegó un portaaviones y varios buques de guerra con baterías antimisiles cerca de aguas norcoreanas.
No obstante y tal cual es su costumbre de tensar al máximo las relaciones pero sin llegar a romperlas, Corea del Norte no avanzó hoy más que en desafíos y advertencias dejando de lado la posibilidad que manejaba Washington de un lanzamiento de misiles balísticos o su sexto ensayo atómico.
La preocupación aumentó desde que las fuerzas navales estadounidenses lanzaron misiles Tomahawk sobre una base aérea de Siria la semana pasada, en respuesta a un supuesto ataque con armas químicas de Damasco en contra de rebeldes y civiles. El bombardeo generó interrogantes respecto de los planes de Trump en torno a Corea del Norte, que realizó pruebas nucleares y de misiles en desafío de las sanciones de Naciones Unidas y de países occidentales.
Por tal razón, informó la agencia de noticias Reuters, Estados Unidos advirtió que la política de “paciencia estratégica” hacia Corea del Norte ha terminado. En esa línea estratégica, el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, viajará mañana a Corea del Sur como parte de una gira por Asia que se extenderá por diez días.
*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.



















