El Consejo Nacional Electoral (CNE) informó ayer que, con el 99,46% de los votos escrutados, el oficialista Lenin Moreno obtenía el 51,17% contra el 48,83% de Lasso. Pero hasta anoche no había proclamado oficialmente quién será el presidente que el 24 de mayo releve a Rafael Correa por un período de cuatro años.

Mientras Moreno ya celebró y habló al país como el futuro “presidente de todos los ecuatorianos”, Lasso advirtió que no reconoce los resultados que “pretenden instalar un gobierno ilegítimo”. Durante una conferencia de prensa, Lasso declaró que, así como en 2013 aceptó enseguida su derrota en los comicios que ganó Rafael Correa, ahora no puede reconocer un resultado “que no corresponde a la voluntad popular”. “Vamos a impugnar los resultados y pedir un nuevo conteo de votos” porque “hubo un fraude burdo”, agregó. “Si ellos resultan ganadores por un solo voto, aquí estoy para reconocerlo”, prometió.

Las sospechas y el malestar en las filas de la coalición opositora surgieron a las 8 de la noche del domingo, cuando el CNE difundió los primeros datos oficiales que daban ganador a Moreno. Tres horas antes, al cierre de los comicios, una encuesta en boca de urna de la firma Cedatos había dado ganador a Lasso con más del 53% contra el 46,98% de Moreno, aunque otro sondeo, de Perfiles de Opinión, le otorgaba el 52% a Moreno y 47% a Lasso.

Pese a la incertidumbre y al rechazo de la oposición a los resultados oficiales de la elección, aquí los ciudadanos de a pie siguen su ritmo habitual, terminada una campaña particularmente agresiva.