Por Germán Beauge*

El autor del atentado en el metro de San Petersburgo, que dejó este lunes al menos 14 muertos y más de 50 heridos, es un ciudadano originario de Kirguizistán, de 22 años, según han afirmado este martes las autoridades de ese país de Asia central, y presuntamente un suicida. “El kamikaze en el metro de San Petersburgo [noroeste de Rusia] era el ciudadano kirguís Akbarjon Yalilov, nacido en 1995”, declaró a la AFP el portavoz de los servicios de seguridad kirguís, Rajat Saulaimanov, que añadió: “Es probable que adquiriera la nacionalidad rusa”.

En el último balance, el Ministerio de Sanidad ha elevado a 14 el número de víctimas mortales, 11 de ellos en el lugar del siniestro y tres más por las heridas. La circulación del metro se había restablecido este martes, pero la estación Sennáia Plóshad, una de las afectadas por la explosión del lunes, ha cerrado otra vez tras recibir una amenaza de bomba.

El atentado se produjo este lunes en un tren que circulaba entre dos estaciones de una línea muy frecuentada que atraviesa el centro de San Petersburgo. El Comité de investigación ruso anunció poco después la apertura de una investigación por “acto terrorista”, si bien los investigadores examinarán “todas las otras pistas posibles”.

El ataque, que no fue reivindicado, se produce después de que la organización yihadista Estado Islámico llamara a atacar Rusia a raíz de su intervención en apoyo a las fuerzas de Bashar al Asad en Siria, desde septiembre de 2015. Al menos 7.000 ciudadanos de la antigua Unión Soviética, entre ellos 2.900 rusos, se han unido a grupos yihadistas en Irak y Siria, especialmente al Estado Islámico, según el FSB (servicio de seguridad).

El desarrollo de los acontecimientos en Siria y la reducción de los dominios del Estado Islámico hace pensar a los expertos en la posibilidad de que los guerrilleros en retirada vuelvan (con intenciones de llevar a cabo un atentado y adiestrados en combate) a sus lugares de origen, ya sea en el norte del Cáucaso o en Asia Central.