
El clásico rosarino no arrancó y ya despierta fuertes polémicas. Porque cuando los utileros de Rosario Central llegaron al estadio de Newell’s se encontraron con una sorpresa. En el vestuario de los visitantes, que debían ocupar, “había polvos tóxicos y cenizas de muertos”, denunciaron dirigentes. Dos personas fueron afectadas por esos polvos.
Al enterarse, el presidente de Central, Rodolfo Di Pollina fue hasta el estadio de Sewell’s y recorrió el vestuario. “Había una situación irregular, estamos viendo la gravedad del mismo”, dijo tras salir y antes de reunirse con el árbitro del encuentro, Diego Abal. Y luego agregó: “La verdad que esto nos perjudica porque rompe el espíritu de lo que pensamos toda la semana”.
“Es un partido de fútbol”, dijo Di Pollina sin poder dar crédito a lo que había visto. Empleados de mantenimiento de Newell’s limpiaron el polvo que había sobre los bancos de los jugadores, pero el polvillo permanecía en el ambiente, a menos de dos horas del comienzo del partido: “Hay olor por productos químicos. hay gente mareada de nuestro staff”, concluyó el presidente de Central.
Finalmente, tras la reunión del árbitro con los presidentes de ambos clubes, decidieron que el visitante utilice el vestuario que habitualmente usa la reserva. Hacia allí llevaron ventiladores y la utilería trabajó rápido para acomodar la ropa.























