El 22 de noviembre de 1995 la princesa Lady Di se embarcó en un vuelo de British Airways desde Londres con destino a Buenos Aires.

13 horas, 50 minutos y dos cambios de vestuario después (para volar cómoda había eligido jeans y remera) descendió en suelo argentino. La crónica del diario La Nación la recuerda con tailleur blanco, color impreso en su bandera tanto como en la nuestra. “Un guiño de hermandad necesario cuando apenas pasaron 13 años de la guerra de Malvinas y los británicos en suelo argentino no son vistos con buenos ojos, aunque algunos meses antes arribó un grupo de ellos causando una revolución: los Rolling Stones”, decía el centenario periódico porteño.

Para recibirla estaba el embajador británico Peter Hall y su mujer, junto al santafesino Jorge Faurie (quien en ese momento era Director Nacional de Ceremonial y hoy es ministro de Relaciones Exteriores) y el intendente de la Capital Federal, Jorge Domínguez, quien la esperó con un ramo de flores. El santafesino la acompañaría durante toda su estadía en la Capital Federal.

El encuentro de los argentinos con Lady Di se dio en un marco particular. Apenas días antes, la princesa había revelado, en una entrevista con la BBC, detalles de lo infeliz que había sido su matrimonio con el príncipe Carlos, de quien ya estaba separada aunque no formalmente divorciada ( esto ocurrió recién el 28 de agosto de 1996), había confesado sus infidelidades y había hablado abiertamente de la relación de Carlos y Camilla Parker Bowles : “En mi matrimonio éramos tres”, lanzó provocando un verdadero escándalo en la corona británica.