Las bolitas o canicas fueron un juego clásico en otras épocas, incluso se disputaban torneos a lo largo y ancho del país. En Argentina existe una sola fábrica que se encuentra en San Jorge, en el departamento de San Jerónimo, a 148 kilómetros de la ciudad, que data desde 1953.

Hace más de un año, la situación económica de Tinka, era tan compleja que se encontraba al borde del cierre. Los motivos serían el no poder cumplir con los incrementos en las tarifas de los servicios públicos.

Pero al día de hoy, la situación se revirtió, y a partir de la incorporación de algunas innovaciones, la fábrica se recuperó y produce 400 mil bolitas de vidrio por día.

El presidente de la compañía Víctor Hugo Criarlo, conversó con el periódico La Nación, y expresó la situación en la que se encuentran: “Creo oportuno aclarar que muchas cosas que se dijeron sobre el presente y futuro de Tinka el año pasado, no se ajustaban totalmente a la realidad. Como cualquier empresa, tuvimos problemas por los costos de los servicios y por las importaciones, pero teníamos absoluta confianza en que caminábamos hacia este presente”. También agregó que “La cuestión era mantenerse y superarse. Por eso ideamos una bolita nueva. Ayudó la incorporación de un calco de las camisetas de equipos de fútbol. Y en la tradicional que llega importada desde Taiwán, nosotros no imitamos los 4 pétalos sino que le incorporamos dos más grandes y más vistosos. El producto ha sido bien recibido por el mercado”.

Una de las salidas es pensar el producto con un uso industrial. Actualmente, comenzaron  a fabricar bolitas que se emplean en el interior de los aerosoles con pinturas.