Esta semana se conoció que había un hombre que rompía el record de Robledo Puch, el conocido asesino serial que lleva más tiempo preso en Argentina. Se trata de Miguel Arroyo, quien fue condenado en 1971 por lesiones leves y un juez decidió que quede preso en un neuropsiquiátrico.

En las últimas horas, funcionarios judiciales salieron a aclarar que el hombre no se encuentra preso, sino internado en un psiquiátrico por orden médica.

Miguel Arroyo fue detenido el 27 de agosto de 1971 en la ciudad de Córdoba, cuando tenía 22 años, acusado de lesiones leves, un delito excarcelable.

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Pero un juez federal subrogante de Bell Ville Eudoro Vázquez Cuesta ordenó su procesamiento y encierro en el hospital psiquiátrico Emilio Vidal Abal, de Oliva, que por entonces era un nosocomio nacional.

Desde entonces, hace 47 años, Arroyo permanece internado por su condición médica, pero no detenido por su causa judicial, tal como trascendió periodísticamente.

Mauricio Zambiazzo, defensor oficial de la justicia de Bell Ville, representa a Miguel Arroyo, y confirmó a Cadena 3 que “no está detenido sino internado por un padecimiento psiquiátrico y debe tomar una medicación”, explicó.

Arroyo vive actualmente en un geriátrico que funciona en la colonia de salud mental de la ciudad de Oliva, a 96 kilómetros de la capital provincial.

“Este hombre no puede valerse por sus propios medios y sus familiares tienen edad avanzada por lo que no pueden hacerse cargo”, explicó.

La trabajadora social Consuelo Visconti confirmó a este medio que Arroyo actualmente está medicado.

El caso de Miguel Arroyo, el hombre que desde hace 47 años permanece en el Vidal Abal, salió a la luz después que el diario La Voz publicara que el hombre aún permanecía preso por el delito de lesiones leves.