La presencia de las camas solares en Francia parece tener los días contados. Luego de intensas investigaciones, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (Anses) pidió a los “poderes públicos que tomen todas las medidas para cesar la exposición de la población a los rayos UVA artificiales” ante el riesgo “demostrado” al que estas inducen para el desarrollo de cáncer

“Recomendamos suspender la actividad relacionada con el bronceado artificial, así como la venta de dispositivos que emitan rayos UVA con fines estéticos, especialmente a los particulares”, dijo a la agencia AFP Olivier Merckel, jefe de la unidad de evaluación de riesgos de Anses.

“No podemos esperar más”, subrayó Merckel. “Los datos científicos se acumulan, ya no hay duda, hay pruebas sólidas, el riesgo de cáncer está demostrado, hay cifras sobre los riesgos para los jóvenes, para el conjunto de la población, ahora estamos recomendando que las autoridades públicas actúen”, añadió.

De los 10.722 casos de melanoma maligno (el tipo de cáncer de piel más mortal detectado hasta la fecha) entre franceses de más de 30 años, en 2015, 382 podrían estar relacionados con el uso de cabinas y lámparas bronceadoras, según un reciente informe de la Anses.

Dermatólogos, la Academia Nacional de Medicina y varios senadores franceses solicitan desde 2015 que se prohíban estas cabinas, pero el gobierno ha hecho oídos sordos y se ha limitado a endurecer la reglamentación. Desde 2013 su uso está prohibido para menores de 18 años.

La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer clasificó en 2009 los aparatos de rayos UVA (lámparas o camas de bronceado) entre los agentes cancerígenos. Y, según Anses, “no se puede fijar ningún valor límite de radiación o dosis para proteger a los usuarios”.