Por Germán Beauge* (Especial para NexoDiario)

Cuando están a punto de cumplirse nueve meses del inesperado triunfo del Leave en el referéndum (51,8%-48,1%), llega el momento de la verdad. Theresa May podría invocar esta semana el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que inicia la salida de la Unión Europea y el arranque de unas conversaciones de divorcio que se estima duren 18 meses. Si tal y como se espera el Gobierno logra hoy que los Comunes den marcha atrás con las enmiendas de los Lores a la Ley del Brexit, May podría enviar el martes mismo a Bruselas la carta que comunicará que el Reino Unido deja un club en el que entró en 1973.
Lo que es seguro e indudable es que May iniciará la salida antes de que acabe el mes. Pero en su estrategia tuvo un obstáculo inesperado: Los Lores. Esta Cámara salió de su pasividad y en sendos gestos europeístas aprobaron dos enmiendas a la Ley del Brexit. Una pide que se reconozcan ya los derechos de residencia de los comunitarios en el Reino Unido. La otra demanda que el Parlamento tenga un “voto significativo” sobre el acuerdo final con Europa; es decir, que si no le gusta el que alcance May pueda ordenarle negociar otro.
La primera ministra rechaza de plano ambas enmiendas. Quiere sacar al país de la Unión Europea a toda costa. Si es necesario, incluso sin acuerdo alguno con la UE e incorporando al Reino Unido al gravoso régimen ordinario de la OMC. También hay una cuestión de puro orgullo: pretende que su Ley del Brexit pase su tramitación sin enmiendas.
David Davis, ministro de Salida de la UE, el veterano brexiter que encabezará el equipo negociador británico, demandó este domingo enérgicamente a los diputados que “no aten las manos de la primera ministra” apoyando las enmiendas. A su juicio, May negociaría con una mano atada a la espalda si se aceptase lo que piden los Lores.
La jornada parlamentaria de este lunes será atractiva. A la tarde los Comunes votarán las enmiendas de los Lores. El Gobierno está presionando al máximo, porque su mayoría es exigua y algunos tories europeístas podrían sumarse a la oposición. La ley volverá después a los Lores, que en principio deberían dar ya su brazo a torcer.
*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.



















