Fue una jornada de locura que aún no logra pasar página. Murieron dos personas durante el show y otros tantos fueron hospitalizados. Todavía hay desaparecidos y gente sin poder regresar a sus hogares, hubo disturbios en la Terminal y colapso en las rutas producto de la multitud que se concentró en Olavarría para ser participes de la “misa ricotera”.

La noticia seguirá haciendo eco a lo largo de los días porque se han omitido varias cuestiones que se conocían con anticipación, porque se ha estirado tanto la cuerda que al final se cortó. Se mantuvo la filosofía del “reviente”, que hace de estos eventos multitudinaros un escenario propicio para la tragedia.

Y que no se diga que no pudo preverse tal masividad. Desde Nexodiario ya se había anunciado que serían unas 300mil personas las que asistirían y la organización no podía estar ajena a los números que se manejaban, sin embargo, la premisa siempre fue “que nadie se quede afuera”.

“Cuando a mi público le decís que esta todo vendido va igual” contaba el Indio en el documental “Tsunami”, y eso fue lo que pasó. En el predio del recital había cuatro personas por metro cuadrado, como si se hubiese pensado “los metemos y vemos que pasa”. Existen medidas de prevención que no fueron analizadas con precaución y lamentablemente lo que debió ser una fiesta, fracasó como tal.

Nexodiario te muestra como se vivió desde adentro una noche que aún no termina.