
No hay límites para la imaginación cuando la billetera lo permite. Para los ricos y excéntricos no existe un “no” como respuesta: sus caprichos son órdenes. Aún si eso implica hacer cosas tan innecesarias como bañar un auto de diamantes o colocarle apliques de oro.
El Koenigsegg Agera RS Gryphon de Manny Khoshbin es una combinación que ejemplifica: el deseo materializado de un multimillonario iraní con su deportivo.
Manny Khoshbin es un magnate iraní que llegó a los 14 años a los Estados Unidos, que vivió en una camioneta, que vendía caramelos y nueces, que alcanzó una fortuna de más de cien millones de dólares en la industria de bienes raíces por talento, esfuerzo y dedicación. El one-off de Koenigsegg devela cómo 24 kilates de oro armonizan con el acabado en fibra de carbono.
Fue descubierto en el Salón de Ginebra, secundado por un par de modelos Regera encargados también por Manny Khoshbin, propietario de uno de los garage más admirados y fastuosos del mundo. Basta con ver su último chiche que ejemplifica su naturaleza: un hypercar vestido de fibra de carbono y maquillado con apliques de 24 kilates.

Por otro lado, Rolls-Royce aceptó el encargo de un cliente de identidad reservada y pintó con mil diamantes triturados la piel de su Ghost Elegance.
Es la historia del primer automóvil del mundo con un acabado de pintura construido en base a la compresión de diamantes. La técnica recibe la denominación “Diamond Stardust” y aunque no se haya develado el costo de la creación, se presume que se adjudicaría el título de la pintura más cara de la industria automotriz. Un valor agregado que explota la condición de vehículo de alta gama, elevando el concepto Bespoke de Rolls-Royce a una nueva dimensión, según publicó Infobae.




















