
Uno de los yates más grandes del mundo está amarrado en la Dársena Norte de Buenos Aires durante algunos días.
A unos metros de la emblemática Fragata Libertad y de cientos de otras embarcaciones, el lujoso yate “Le Grand Bleu” se destaca primero por su tamaño, luego por su esplendor. Es una embarcación de 113 metros de eslora, o largo, y 18 metros de manga, o ancho, equipado con un helicóptero, un velero, una lancha rápida, un minisubmarino, motos de agua, un jeep todoterreno y espacios donde prima el lujo.
El propietario de esta mansión sobre el agua es el empresario Eugene Shvidler, que en 2006 se la compró a su socio y amigo, Roman Abramovich, ambos ciudadanos rusos y multimillonarios. Abramovich, dueño del equipo de fútbol Chelsea, de Inglaterra, lo reemplazó por otra mole de acero y lujo: el Eclipse, de 168 metros de eslora, sólo superado por el Azzan, propiedad de Sheikh Khalifa bin Zayed Al Nahyan, el presidente de los Emiratos Árabes Unidos.
Es la primera vez que un barco privado de estas dimensiones amarra en el puerto de Buenos Aires.
La construcción de Le Grand Bleu comenzó en 2000 en los astilleros de Bremer Vulkan, en Alemania, y con el diseño del italiano Stefano Pastrovich. El primer dueño fue el empresario de las telecomunicaciones John McCaw. En 2002 pasó a manos de Abramovich por 100 millones de euros y cuatro años más tarde lo adquirió Shvidler, que según fuentes portuarias llegó a la Argentina para realizar inversiones.
El superyate tiene capacidad para 20 invitados que pueden atravesar cualquier océano en sus cómodas habitaciones. Poco se sabe de su interior, pero un dato sirve para tomar dimensión de su magnitud: en cada viaje, el buque traslada cinco toneladas de leña para alimentar las estufas distribuidas en los ambientes. Además cuenta con una tripulación de 35 personas.



















