Son horas decisivas para el gobernador de Santa Fe Miguel Lifschitz. El miércoles la legislatura debatirá si acepta o no la reforma constitucional que permitiría, entre otras cosas, que el actual mandatario provincial vaya por la reelección.

Sin embargo, Lifschitz se mostró despreocupado. Habló del tema, pero mostrando que su gestión sigue: de hecho el martes que NexoDiario lo encontró en el aeropuerto de Sauce Viejo, estaba embarcando para reunirse con el Gobierno Nacional por la dura negociación de la deuda.

Pero Lifschitz no usó el helicóptero de la Provincia para viajar. Cómo cualquier ciudadano, hizo la cola en el preembarque de Avianca y se tomó el vuelo A07180 del martes a las 9, junto a un asistente.

“Nuestra constitución ha quedado obsoleta”, dijo en comunicación telefónica con Guillermo Tepper en LT10 el gobernador. Y agregó que la reforma le daría “más calidad a la política: “Abriría el debate sobre temas muy importantes como el medioambiente, y el derecho a la igualdad de las mujeres, que no se refleja en absoluto en el texto constitucional”.

En la Casa Gris conservan la esperanza, pero en su mínima expresión: “Hay 10% de chances de que salga”, dicen ante la consulta de NexoDiario. Mientras tanto, Lifschitz se ocupa de otros menesteres.