
Cada dirigente que es salpicado por los cuadernos K, escritos por el chofer Oscar Centeno, cae en la desgracia del momento. Por eso, todos temen que se los vincule con las revelaciones sobre corrupción más importantes del último tiempo, que están haciendo confesar a ex funcionarios y empresarios.
Allí fue cuando, de rebote, se vio involucrado el senador Omar Perotti en la causa. Porque desde hacía un mes, trabajaba con él el ex secretario de Juan Manuel Abal Medina, uno de los ex empleados de CFK más comprometidos, quien fue detenido el primer día de allanamientos.
Martín Larraburu, de 35 años, era el encargado de recibir los bolsos que le daba Roberto Baratta para su jefe. De hecho a “Martín de presidencia”, como está nombrado en los cuadernos, tenía en su posesión algunos pendrive que aportaron más detalles a la causa que escandaliza a la sociedad.
El senador Perotti poco parece tener que ver con toda la causa de corrupción K, pero fue nombrado en algunas oportunidades por el hecho de haber “heredado” a Larraburu como su asesor, luego de que Abal Medina dejara el Congreso.
Eso produjo un estallido de furia en el rafaelino que ya admitió sus intenciones de ser candidato a gobernador de Santa Fe y sabe que cualquier detalle puede dejarlo afuera de carrera. No quería comerse un descrédito de rebote. Por ahora, más allá del enojo, pudo zafar.

















