Miguel Lifschitz se cansó de especulaciones y pidió a los diputados de su espacio que definan si la reforma de la Constitución es viable o no. Por eso, el 29 de agosto, en sesión extraordinaria, la Cámara baja tendrá la posibilidad de elegir. Si procede, el sueño del gobernador de reelegir seguirá en pié. Si no, habrá que pensar un plan b.

El oficialismo no tiene las cosas fáciles. Para empezar a tratar el proyecto necesita las dos terceras partes de los presentes y más de 26 diputados, que es lo mínimo que exige el quorum. Y luego, para aprobarlo, necesitaría 34 votos a favor.

Pero en este momento, el Frente Progresista apenas cuenta con 24 adhesiones. El gobernador tiene 19 días para revertir esa situación.

El panorama es adverso para Lifschitz. La primera reacción de muchos de los diputados a los que debe convencer, al conocerse el pedido de sesión extraordinaria, fue adversa. Porque sólo se pondrá en debate el proyecto escrito por el Poder Ejecutivo y no los que redactaron en la oposición.

“Sencillamente creo que es una barbaridad que se plantee en estos términos”, dijo a diario Uno el diputado del PJ Luis Rubeo. Y agregó: “Queda en evidencia que el objetivo no es la reforma de la Constitución sino ver si habilitan al gobernador Lifschitz a un nuevo mandato para ver si consigue la reelección”.

Si el proyecto de reforma se aprueba, pasaría al Senado. Pero en el Frente prefieren no adelantarse. “Paso a paso”, dicen. Pero si fracasa, las chances de Lifschitz de seguir en la gobernación quedarán truncas. Gran parte del 2019 se define en los próximos días.