
Y un día Madelón explotó. Dijo todo, no se calló nada en la última conferencia, luego del increíble 3 a 3 ante Tigre, en el 15 de abril.
Aclaró que estaba caliente y a partir de allí apuntó a los arbitrajes. Unión se vio perjudicado en los encuentros ante San Martín de San Juan y Argentinos, pero en la igualdad ante el conjunto de Victoria, Beligoy no incidió en nada.
Dio la impresión que la queja llegó tarde de parte del entrenador, que evidentemente en su momento eligió el silencio y esta vez con la bronca del resultado acudió al reclamo por los malos arbitrajes.
Ningún dirigente habló de este tema y Leo tomó la bandera. A título personal miró a la cámara y le brindó algunas palabras a Horacio Elizondo. Se viene la recta final y muchos en el fútbol dicen que hay que enojarse para que no te vuelvan a perjudicar. Y eso hizo Madelón, seguramente con ese objetivo.
La dirigencia, al contrario, considera que esto puede ser peor y más aún con la posible sanción para el técnico rojiblanco.
Y también hay una realidad, los conceptos de Madelón dejaron expuestos a los dirigentes. Solapadamente quizás hubo un mensaje del D.T. para que la comisión se sume a la queja o bien está avisando para que esto no vuelva a ocurrir.
Ahora ya está. Unión tiene que pensar en lo que viene. La primera final será el domingo en Tucumán, ante un rival directo por la clasificación a la Sudamericana.























