Matías Gallegos nació el 15 de mayo de 1997, en la localidad de Santa Ana, provincia de Entre Ríos. Tiene 20 años y cumplió el gran sueño de todo futbolista. Debutó en Primera División y marcó un gol a los pocos minutos de ingresar.

Su carrera comenzó en su lugar natal. Vistió la camiseta de Tiro Federal y Deportivo Santa Ana. A los 14 años se vino a probar a Unión y quedó para sumarse a las inferiores de AFA, en la octava división. A partir de allí no detuvo su crecimiento en la institución rojiblanca.

Llegó al plantel profesional de la mano de Juan Pablo Pumpido, que lo convocó a su primera pretemporada, pero nunca tuvo su chance dentro de la cancha.En cambio, Madelón lo sentó en el banco de suplentes contra Newell’s, en el primer partido de la Superliga, que fue empate 1 a 1, en Rosario.

El pibe se venía destacando en el equipo de Reserva, que lidera el campeonato con Eduardo Magnin como D.T. Su nombre se comenzó a escuchar como una promesa en los pasillos del club de la avenida y finalmente llegó la gran oportunidad.

Gallegos entró por Gamba, en el segundo cambio del Tate ante San Martín de San Juan. La modificación fue cerca de los 35 minutos del complemento. Al ratito, el debutante estaba festejando su primer gol en Primera Divisón. Habían pasado tres minutos de su ingreso a la cancha.

El juvenil recibió una montaña de abrazos y después cuando se dirigía hacia la mitad del campo de juego, miró al cielo para dedicarle la conquista a sus abuelos. Sueño cumplido. Debut y gol para el pibe de la cantera rojiblanca.

Es cierto, más tarde llegó el empate de San Martín y eso terminó dejando un sabor amargo. Pero Gallegos jamás olvidará el Sábado 31 de marzo del 2018, en víspera de Pascuas. Un día entrañable en su vida personal.