
Según informaron fuentes policiales uruguayas, estos dos argentinos de 31 y 52 años venían operando desde hace un tiempo, generando una gran cantidad de estafas a clientes bancarios.
El modus operandi era esperar a que un cliente entrara al cajero automático, grabarlo mientras introducía la clave y con esa información “clonar” la tarjeta para hacer retiros de dinero de las cuentas corrientes y cajas de ahorro de los damnificados.
Los sospechosos actuaron durante varios días antes de ser descubiertos. El caso generó enorme preocupación en el mundo financiero uruguayo.
Efectivos policiales lograron detectar a los sospechosos, pero los siguieron durante algunos días para asegurarse de que eran ellos.



















