
Tras un interminable viaje, Lucas Alario volvió a su casa. Allí donde están sus papás y sus amigos, donde no tiene que escuchar críticas porque se fue ni dar explicaciones de lo que hace. El viernes llegó a Tostado y se fotografió con su mamá, junto a dos de las camisetas más importantes de su vida: la 9 de Colón y la 13 de River.
El delantero dejó por un rato las temperaturas bajo cero del viejo continente para estar en el calor del norte santafesino, ese clima al que está más que acostumbrado. Cuando arribó lo esperaban más de 30 grados.
Antes de llegar a Tostado, apenas había bajado del avión en Ezeiza, Lucas se enfrentó al periodismo que lo había ido a buscar: “No le robé ni le debo nada a nadie”, aseguró. Y completó: “Solamente estoy pensando para adelante y descansar en estos días”.
Sobre Alemania, Alario expresó: “Estoy adaptándome. Sé que es totalmente diferente a lo que estaba viviendo acá. Pude jugar mucho y pudo convertir, así que en lo personal muy bueno”.
También se adelantó al evento más importante del próximo año: “Todo jugador sueña con el Mundial, pero soy consciente que tengo que hacer la cosas bien porque haya grandísimos jugadores en la delantera”.
A pesar de que muchos hinchas de River quedaron resentidos con su salida, el ex delantero de su club indicó: “Sigo a River y el fútbol argentino. Lamentablemente el sueño de la gente de River, la Copa, no se pudo dar. Pero tuvo una recompensa justa con la Copa Argentina”.
























