
Este 2017 arrancó de una forma muy particular en la región: con muchas lluvias. Tal es la magnitud que varias localidades se vieron afectadas por inundaciones, producidas tanto por la acumulación de agua como también por el desborde de arroyos.
Es febrero y, sin embargo, la gente anda con paraguas y abrigo. La conversación sobre el clima es recurrente y surge el interrogante sobre si esta situación es normal. Dos días de lluvia, un día de sol, dos días nublados y frescos, sale el sol. Y, otra vez, vuelve la lluvia. Este es el escenario que se presenta en lo que va del año en la ciudad y no se vislumbra un futuro prometedor: mientras se acerca el fin de semana, los diferentes servicios meteorológicos anuncias más lluvias y tormentas.
“Históricamente, en los factores de lluvia, el mes de febrero es el tercero en orden de cantidad: primero marzo, segundo enero, luego febrero, diciembre y noviembre”, le dice a Nexo Diario el meteorólogo Luis Dopazo. Y completa: “Por lo tanto, los fenómenos de lluvias que hemos tenido en estos días son perfectamente normales. Sin ir más lejos, febrero del año pasado, también fue un mes muy lluvioso e incluso tuvimos una serie de tormentas severas: la más recordada fue la del 19, donde los vientos superaron los 110 kilómetros por hora, con lo cual se lo catalogó como tempestad”.
Video de la tormenta del 19 de febrero de 2016
Pero, ¿por qué se da esta situación? “Generalmente los días alternan entre algunos de calor y otros más frescos –en la tarde/noche del lunes 13 más de uno sacó una campera del ropero- porque el suelo se va calentando por la radiación solar y las horas de luz, y al llegar los vientos fríos desde el sur del país provocan este fenómeno de tormentas que estuvimos viviendo. Un aire frío cargado de humedad al encontrarse con un suelo muy caliente y con un aire muy cargado de humedad como es el de nuestra región (producto de las grandes superficies de agua), provocan las lluvias”, asegura el especialista.
Si bien con tantos días grises parece difícil recordarlo, Dopazo comenta: “el año pasado tuvo la característica de tener un río en crecida, siempre arriba de los 6 metros de altura. Y también el registro de sensación térmica más alto registrado en nuestra ciudad, que fue de 62,5°”.
En la costa argentina pasa un fenómeno similar: en la primera quincena de febrero apenas hubo tres días de sol. ¿Habrá que acostumbrarse a este tipo de veranos? Desde el Servicio Meteorológico Nacional explican que muchas cosas están cambiando con respecto al clima. El “dinamismo en la atmósfera” y la aparición de “sistemas de baja presión”
Así son los veranos del litoral: calurosos, húmedos y con tormentas fuertes. El antecedente que más llama la atención es el de 1973, cuando hubo un tornado en la zona de San justo, el único f5 (extremadamente destructivo) fuera de los Estados Unidos”.
Recomendación: no desesperar, porque lo que queda de febrero será igual (y la llegada de marzo vendrá con más lluvias). Habrá que comprar el paraguas y mirar el servicio meteorológico, para que el chaparrón no lo agarre desprevenido.



















