No es una reunión más. La liga de gobernadores del PJ se juntó por primera vez tras la derrota colectiva del domingo 22 frente a Cambiemos para aunar fuerzas ante el avance de la ola amarilla en el país y para hacer catarsis anti K.

La ex presidenta, a pesar de su derrota, se auto posicionó como la candidata peronista más votada y les dio a entender que la necesitan como líder. Era algo que no imaginaban escuchar tras las elecciones.

Según relató Perfil, estaban en plena furia anti K cuando llegó, más tarde de lo pactado, la santacruceña Alicia Kirchner. “Ahí bajó un poco el sesgo antikirchnerista de la reunión, pero igual ella no podía decir nada. Y de hecho estuvo casi toda la reunión en silencio”, contó uno de los presentes.

El que hizo los deberes para seguir siendo el nexo “indispensable” de los gobernadores con el Congreso fue el senador Miguel Ángel Pichetto. Les llevó a los mandatarios -y a los representantes de los ausentes- varias carpetas con la distribución de los recursos federales a las provincias prevista para 2018, y puso especial énfasis en el fideicomiso que se armará con las obras que tienen financiamiento internacional. En otras palabras, les acercó la información que necesitan para discutirle al gobierno el reparto del dinero. Es un tema sensible, porque muchas provincias están en rojo, y temen que la Corte Suprema le de un respaldo a la bonaerense María Eugenia Vidal, que pidió más recursos para el Fondo del Conurbano.

La primera reunión de los gobernadores del PJ estuvo liderada por dos de los que quedaron bien parados: el sanjuanino, Sergio Uñac; y el otro, el tucumano Juan Manzur. Los dos lideraron, junto al cordobés Juan Schiaretti (que perdió, pero mantiene buena imagen en su provincia), la reunión en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el búnker de los mandatarios.