No es la primera vez que Amado Boudou se sienta en el banquillo de los acusados, pero sí es la más grave. El ex vicepresidente enfrenta el juicio oral por una de las mayores causas de corrupción en la era kirchnerista: haberse intentado quedar con Ciccone Calcográfica, la máquina de hacer billetes.

La acusación formal es por “abuso de autoridad, violación de los deberes del funcionario público, negociaciones incompatibles y malversación de caudales públicos”. Al ex vice le podría corresponder una pena que va de uno a 12 años de prisión.

El lunes, un día antes del inicio del juicio, Boudou intentó por última vez dilatar la causa, haciendo un pedido para que esta causa se unifique con la compra de 19 vehículos de alta gama, que recayó en el mismo tribunal Oral Federal 4. Pero los jueces lo negaron.

Según precisó Clarín, lo primero que escuchará Amado Boudou junto a los demás imputados, – su amigo y socio José María Núñez Carmona, Alejandro Vandenbroele, Nicolás Ciccone, Rafael Resnick Brenner y César Guido Forcieri- son las acusaciones en su contra. El caso Ciccone investiga una maniobra para que el ex vice, a través de terceros, se quedara con la imprenta privada más grande de la Argentina y la única con capacidad para imprimir billetes.