Un grupo de amigos se encontraban reunidos el jueves para disfrutar un asado y mirar el partido de River Plate, pero en cuestión de segundos, todo se convirtió en una pesadilla.


La secuencia se inició en plena calle, cuando uno de los asistentes a la reunión estaba estacionando su auto en Matheu al 400 y fue sorprendido por dos delincuentes.

“Yo no vivo acá… solo vengo a preguntar algo”, alcanzó a decir el joven. Pero, se sabe, a los rufianes no les gustan las excusas. “No importa; andá y tocá el timbre que te abren”, sentenciaron.

Sin opción, el joven llamó a la puerta de la casa donde sus amigos (que ni imaginaban esta situación) lo estaban esperando.

Fue un golpe ‘al voleo’. Entraron, nos llevaron la plata y se fueron. Todo duró unos tres minutos”, dijo.

Comienza el infierno

* “Eran las 21,30 y estábamos en casa cenando con unos amigos. En verdad estábamos esperando al hijo de uno de mis amigos. Cuando golpean la puerta, me asomo y veo que estaba el auto del el. Abro y veo a dos tipos que lo tenían encañonado. Estaban a cara descubierta”, dijo Sergio B. (45), el dueño de casa, en diálogo con El Litoral.

* “Se meten a la casa y ahora me apuntan a mí a la cabeza. Enseguida traté de calmarlos y les dije que se llevaran todo. Lo único que les rogué es que no se metan con mis nenas y mi esposa que estaban en la planta alta.

Ellos me dicen ‘quedate tranquilo, que solo queremos plata’. Yo les contesto, llevate todo, llevate el auto, si queres te lo cargo y listo” .

* “Agarraron una notebook que estaba sobre el escritorio y van hasta la cocina. Allí estaban mis cinco amigos. Ninguno se había percatado de lo que estaba pasando. Comenzaron a manotear las billeteras y los teléfonos celulares.

Les pedimos que no se lleven los documentos, entonces sacaron la plata y dejaron lo demás. Menos mal que dentro de todo estaban tranquilos. En ningún momento ejercieron violencia. Todo fue muy rápido, dentro de la casa estuvieron unos 3 minutos.

El que me apuntaba tenía unos 35 años y el otro era más joven, y hacía de acompañante.

Después se fueron. Cuando siento que cierran el portón salgo a la vereda e intenté correrlos, pero ya habían desaparecido. Aquí cerca tenemos un descampado.

Respecto a la situación del barrio, Sergio comentó que “esta zona está muy peligrosa. Tenemos muchos casos de arrebatos que se dan sobre calle French. Asaltan a la gente que anda en bicicleta y también a los que pasan caminando. Y los vehículos que están estacionados en la calle los rompen. Ya sea para robarles algo de adentro, o solo por daño.

Ellos andan dando vueltas… están ‘cazando’. Y si te ven solo, te atacan.

Eso fue lo que le pasó a nuestro amigo cuando llegó. Nos contó que el estaba estacionando y vio a estos tipos que pasaron caminando. Pero al segundo regresaron y lo encañonaron”, culminó.

Fuente: El Litoral