
El presidente Mauricio Macri estuvo en Santa Fe el lunes 31 para apuntalar la campaña de los legisladores nacionales de esta provincia, a pocos días de las PASO. Recorrió Alto Verde y luego dio un discurso de 20 minutos en el estadio cerrado de Unión, ante un importante marco de público.
“Quiero solidarizarme con la gente de Venezuela”, comenzó. Y luego agregó: “Cuando veo esas imágenes no puedo dejar de pensar lo cerca que estuvimos de ser como Venezuela. Pero decidimos cambiar”.
No fue la única crítica a la gestión kirchnerista. “Cuando escucho a los que nos gobernaron diciendo que tiene las soluciones, no lo puedo creer. Ellos nos dejaron en las ruinas”.
En el estadio de Unión no hubo banderas argentinas. Sólo banners partidarios, dos pantallas gigantes y, por supuesto, globos de todos colores. Uno por silla.
El presidente dejó de lado el discurso moderado que suele emplear, para mostrarse más duro, sobre todo cuando abordó el tema de la corrupción y del narcotráfico. “Las obras que estamos haciendo salen del 20 al 50 por ciento más baratas. Porque son obras sin corrupción”, aseguró. Y luego enfatizó: “Hay que echar a patadas al narcotráfico. Acá no hay más excusas en la política, en la justicia, en la policía y en el empresariado. Van a ir presos”.
El presidente volvió a cargar contra “la mafia de los juicios laborales que no le permite crecer a las PyMEs”. Además indicó que hay que bajar los impuestos: “porque están matando a los argentinos”.
Luego hizo una crítica al gobierno santafesino: “Esta provincia tiene que adherirse a la ley de accidentes de trabajo, porque no se adhirió”. Y luego adhirió que el CECLO y la ley de PyMEs serán herramientas muy útiles.
“Lo que uno sueña es darle alas para que vuelen. Ustedes pueden. La verdad de la vida no es aquello que te regalan. Yo sé que son capaces”, dijo Macri.
Todo fue una fiesta para mostrar a sus candidatos a diputados nacionales: Niky Cantard, Luciano Laspina y Lucila Lehmann, entre otros. Fiel a su estilo, Macri aprovechó el apellido de quien lidera la lista para terminar con un chiste. Mientras comenzaba a sonar “No me arrepiento de este amor” y bajo una lluvia de papelitos, el presidente arengó: “Ahora, a cantar con Cantard”.

















